lunes, 12 de agosto de 2013

FILTROS SATURADOS



Tratando de encontrar una definición completa sobre el marketing hallé la que ofrecía la Asociación Americana de Marketing (A.M.A. por sus siglas en inglés) en 1985: “El marketing es un proceso de planeación y ejecución de la concepción, el establecimiento de precios, la promoción y la distribución de ideas, bienes y servicios para crear intercambios que satisfagan los objetivos individuales y organizacionales” [1]. Esta no es la definición aprobada actualmente [2], pero me ayudará a ilustrar la idea que desarrollaré en esta entrada.

Tanto de esta definición desactualizada como de la “nueva”, se pueden sacar muchas conclusiones, y muy seguramente en alguna entrada futura abordaré una más de ellas. Por ahora me enfocaré en “la promoción y la distribución de ideas para crear intercambios que satisfagan a los objetivos individuales y organizacionales”, como uno de los objetivos del marketing que a mi concepto se encuentra en decadencia y cada vez es más difícil de lograr.

Desde hace algún tiempo he notado que entre más sea la información a la que estoy expuesto, mis filtros se hacen más selectivos y a la larga son muchas más las cosas que desecho y menos las que recibo. El intercambio ha llegado a un momento en el que hay que desechar una idea sin siquiera oírla. Hoy más que nunca los libros se descartan por la caratula (de lo cual me declaro culpable), pero esto aplica a muchos más ejemplos. De la forma en que funciona la llamada web 2.0, la viralidad genera un ruido ensordecedor que empeora cuando lo que se propaga es un “contenido” ridículo, por ejemplo ¿cuánto tiempo de sus vidas perdieron quienes siguieron incondicionalmente la ola del Harlem Shake? y ¿cuánta información importante dejaron de recibir mientras veían uno de estos videos?. Lo casual con estas personas que se dedican a propagar cuanto contenido cae en sus manos sin digerirlo aunque sea un poco, es que son las mismas que estando conectadas las saludas y no encuentran un momento entre fotos triviales para devolver el saludo. Sus filtros se han saturado y ya no queda espacio para nada.

Si bien es cierto que ante la sobrexposición a información, nuestras barreras se hacen más difíciles de pasar, eso no significa que necesariamente esto sea para bien. Si se dejan trabajar libremente, estos filtros simplemente se bloquean al paso de cualquier cosa, es por eso que es necesario tomar conciencia del tipo de información en la que estamos invirtiendo nuestro tiempo. Nada nos asegura que estemos en realidad desechando las ideas menos importantes para prestar más atención a las más relevantes.

Parte del problema es que las herramientas de marketing pueden aplicarse indiferentemente a ideas buenas e ideas malas y el único factor diferenciador es la ética del mercadólogo. Puedes encontrar montones de Gurús que te venderán basura, pero que cuentan con el carisma y el presupuesto necesarios para pasar de largo tus filtros y del mismo modo puedes encontrar personas que quieren hacer mucho por tu bien, pero que no cuentan el apoyo de quienes saben de marketing.

Todos deberíamos saber algo de marketing y sobre todo aquellos que sabe que tienen ideas que ayudaran al crecimiento personal y profesional de los demás, pues existen charlatanes que tienen los medios para hacerse visibles en un mundo al que le cabe tanta información como sea posible, pero donde los receptores se ha dejado deslumbrar por el pavo más colorido sin que necesariamente sea la mejor.

Aunque me gustaría proponer reducir el ritmo y detenernos por un instante para darnos un respiro. Tengo claro que este ritmo ya no lo para nadie, lo que si podríamos hacer es revisar nuestros contactos y replantear a quiénes seguimos y quienes no siguen, quienes son nuestros amigos virtuales y qué tanto nos aportan, porque seguramente ahí, debajo de toda esa capa de contactos ruidosos hay personas con ideas geniales que podrían ser muy útiles para ti. ¿Cuántos diarios sigues en twitter? y ¿cuántos de ellos en realidad lees? O ¿cuántos amigos tienes en las redes sociales? y ¿A cuántos podrías llamar para pedirles un consejo?.

Hay que hacerle mantenimiento a los filtros porque posiblemente están cumpliendo su función al revés.

[1]       O. Ferrell y M. D. Hartline, Estratégia de Marketing, Cengage Learning, 2006.



2 comentarios:

  1. Claro! Muy a menudo nos pasa que las cosas bullosas suelen ser vacías......es como estar en medio de un salón con cientos de personas, tal vez sólo una podrá estar hablando de algo bien interesante, pero tú siempre escuchas al que más grita.

    ResponderEliminar
  2. Es un gran ejemplo de lo que quiero expresar en esta entrada. Muchas gracias por tu comentario.

    ResponderEliminar