domingo, 18 de agosto de 2013

LAS INTERFERENCIAS DEL SUEÑO

Existen tareas y actividades tan divertidas que te hacen olvidar que necesitas dormir. Por ejemplo: ver una película del genero favorito, un capitulo decisivo de tu serie preferida o leer un libro de esos que te atrapan.
Todas estas actividades te pueden hacer trasnochar. Las consecuencias todos las conocemos, lo difícil que es despertar al otro día y si lo logramos hacer, debemos cargar con el peso del sueño cuando sabes que quedaste con una deuda en el colchón.

Pero lo peor no es culpa de no dormir bien, sino de la llegada de las tareas aburridas, esos deberes que deberían llamarse “teneres”. Contrario a las tareas de las que hablamos anteriormente, las aburridas tienen un efecto somnífero mucho mayor que cualquier desvelada. Estarán de acuerdo conmigo en que sin importar lo bien que dormiste, cuando tienes que estudiar la materia que menos te gusta, el sueño ataca y no hay nada que hacer.

¿Qué tal  si no fuera así?. No puedo evitar pensar qué pasaría si el sueño no existiera. ¿Qué sería del mundo si dormir fuera un placer y no una necesidad?.

Quiero desarrollar un poco esta idea. El cuerpo necesita del dormir porque es durante este tiempo que el cuerpo consigue recuperar energía, hasta beneficios cardiacos se les ha atribuido a el buen dormir. Entonces no se trata privarse del sueño, porque hoy es necesario. Se trata de un mundo, para mi ideal, en el que el cuerpo no necesite dormir.

Me refiero a dormir cuando se quiera disfrutar de ese placer y así poder disfrutar de los momentos activos a plenitud, sin tener que hacer un esfuerzo por mantener la cabeza alineada y la saliva dentro de la boca.

Está claro que uno de los grandes impulsadores del desarrollo de la humanidad fue la energía eléctrica y más directamente la luz eléctrica por haberle agregado unas cuantas horas a las actividades del día. Pues así mismo se me ocurre que el mundo aceleraría muchísimo ante el fenómeno de no sentir sueño y ser quien decide cuando dormir. La tecnología, las investigaciones, las producciones culturales y literarias se multiplicarían como conejos. Y es en este punto donde mi anhelo encuentra su primer contra, si ahora consumimos más de lo que el planeta es capaz de soportar, que pasaría en un mundo que avanza sin la necesidad de dormir.

Desarrollo, información, cultura, soluciones, versus, contaminación, estrés, insatisfacción. Afortunadamente no es mi decisión realizar este cambio.

Ahora, hablemos de lo que no cambiaría. Existen muchas personas a las que les puedes dar un número grande de horas extras de vida activa y aun así las perderían. Si dormir fuera netamente un placer, habrían personas que serían adictos y casualmente seguirían despertándose a las 11:00 a.m., trasnocharían pero haciendo cuánta cosa inoficiosa encuentren en la red.

Me queda la conclusión de que quién hoy aporta al mundo aportaría mucho más y que quien hoy pierde el tiempo, tendría mucho más tiempo para perder.

¿Ustedes qué opinan?

1 comentario:

  1. Soy uno más que quisiera que el día durara más. Me encanta aprovechar el día para hacer una y otra cosa de mi trabajo y más cuando NO pasa aquello que Héctor Abad Faciolince dice en Las Formas de la Pereza y que les pasa a muchos: "Vida y conocimiento no se confunden, no son un modus vivendi permanente, sino que se ejercen con reloj y calendario."
    Más allá de pensar en la duración del día, considero que debemos pensar muy bien a qué nos vamos a dedicar, si esto hace parte de nuestras pasiones y amores, no importará día o noche, ni sueño, y habrán suficientes tazas de café.

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