lunes, 2 de septiembre de 2013

FAMILIAS APLAZADAS



En una entrada anterior abordé una problemática que tiene un efecto negativo en la familia y por ende en la sociedad, el desplazamiento. Sin duda es una tristeza ver los atropellos que deben soportar las familias de campesinos trabajadores, pero como lo dije en aquella publicación, después de todo “Su único escudo es la familia, afortunadamente es impenetrable”, pues es de esa unión perpetua que brinda la sangre, de donde sacan las fuerzas para enfrentarse al mundo. Mientras escribía esa publicación, se me ocurrió plantearme una problemática que más allá de tener un efecto negativo en la familia, lo que logra es evitar de una vez que esta exista, el aplazamiento.

Al parecer los padres de los que nacimos entre los ochentas y noventas dejaron de creer en esa frase que dice: “Todo niño viene con el pan debajo del brazo” y por eso, con mayor razón, nosotros prácticamente desconocemos el porqué de esta afirmación y de ahí que casi que tenemos una lista de requisitos materiales para poder “planear” tener un hijo.

Los que hoy somos jóvenes, anteponemos miles de cosas al proyecto de una familia. Nos excusamos en que hay que estudiar, tener un buen trabajo y disfrutar de la libertad.

Así pues, factores tan importantes como el con quién y el cómo, se reemplazan por el cuándo. Pero el problema es que la respuesta a esa pregunta, inicia con palabras parecidas a éstas: “Yo si voy a tener una familia, pero después de…”, lo que quiere decir que se deben cumplir una cantidad de cosas antes. Y entonces uno se pregunta si no existen miles de casos en los que las familias fueron sostenidas sin que los papás tuvieran un doctorado y lograron educar grandes personajes de la historia.

La única explicación que le encuentro a esto, es que tenemos miedo, un miedo tan grande que alcanzó para temer por nosotros y por esos hijos que posiblemente nunca nacerán. Le tememos a traer un niño a sufrir, porque damos por hecho que el mundo al que llegarán será una porquería. Temer no tiene nada de malo, el problema es cuando dejamos de hacer cosas que no necesariamente desembocarán en acontecimientos negativos, por temor.

En realidad no pretendo eliminar el temor con este corto escrito, no quiero negar que vivimos en un mundo donde no sobran las oportunidades, pero si las injusticias, aunque si quiero ayudar a ver esto desde un punto de vista diferente, en el que no se trata de dejar de tener hijos, sino de brindarles las herramientas necesarias para cambiar el mundo y contribuir a mejorarlo.

No pienses en el número de hijos correcto, sino en la cantidad de horas de calidad que podrás compartir con ellos. No condiciones tener una familia a los títulos profesionales, ser padre y esposo no son carreras, son artes y como en todo arte, vale más la sensibilidad que la técnica.

No quiero incentivar el crecimiento demográfico. Solo quiero mostrar que formar una familia depende más de la estabilidad emocional que de la profesional o laboral.

1 comentario:

  1. Con miedo y decisión hay que emprender la construcción de la familia. El miedo se irá mitigando y el buen trabajo de familia reflejará la buena decisión. Gracias Orrego por este "coito" escrito, concibió una visión extraordinaria del proyecto de vida más enriquecedor del ser humano.

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